Licencia para negocios de prostitución - Prostituiertenschutzgesetz
16341
page-template-default,page,page-id-16341,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-10.0,wpb-js-composer js-comp-ver-5.0.1,vc_responsive

Licencia para negocios de prostitución

Licencia para negocios de prostitución (Erlaubnis für Prostitutionsgewerbe)

 

Para explotar un negocio de prostitución se requiere una licencia oficial. Son negocios de prostitución, por ejemplo, burdeles y negocios similares (como clubes de saunas o nudismo, prostíbulos en residencias o pisos particulares), vehículos de prostitución (como «caravanas del amor»), eventos de prostitución (como fiestas comerciales con sexo) y servicios de intermediarios de prostitución (como agencias de acompañantes).

En aquellos casos en los que el trabajador sexual ejerce en una vivienda con uno o varios compañeros, ya sea habitualmente o de forma esporádica, esta se considera, en principio, un negocio de prostitución. Debe obtenerse una licencia y una persona ha de asumir las obligaciones del responsable del negocio.

Antes de conceder una licencia, la autoridad pertinente verifica si la persona ofrece la confianza necesaria para dirigir un negocio de prostitución. Los negocios deben satisfacer los requisitos legalmente establecidos. Deben disponer, por ejemplo, de instalaciones sanitarias adecuadas para los trabajadores sexuales y sus clientes. Las habitaciones en las que se presten los servicios sexuales deberán contar con un dispositivo de llamada de emergencia; además, no podrán utilizarse como dormitorios ni espacios para la vida cotidiana. En el caso de los negocios de prostitución en viviendas, las autoridades pueden permitir excepciones con respecto a algunos requisitos.

Si hubiera indicios de explotación de personas, no se emitirá ninguna licencia, o se retirará la existente. Para obtener la licencia también es necesario presentar un concepto de negocio, el cual tienen derecho a consultar los trabajadores sexuales. De ese modo pueden constatar si el negocio está autorizado y si se cumplen los requisitos legales.

Asimismo, los responsables del negocio deberán procurar que se garanticen la seguridad y la salud de los trabajadores sexuales, los clientes y otras personas relacionadas. Los trabajadores sexuales tienen derecho a que se dote a las estancias de trabajo de preservativos, lubricantes, etc.

Los responsables solo pueden permitir que ejerzan en su negocio trabajadores sexuales con un certificado de registro válido. Además, deben ofrecer a los trabajadores sexuales la posibilidad de aprovechar ofertas de asesoramiento u orientación en todo momento, incluso en horario laboral. Los trabajadores sexuales pueden exigir que se consignen por escrito sus contratos laborales y
de otra índole. Esto se aplica también a los comprobantes de pago, por ejemplo, del arrendamiento. Los responsables del negocio no pueden exigir rentas ni precios desproporcionados (abusivos) a los trabajadores sexuales.

Prohibición de órdenes (Weisungsverbot)

 

La Ley protege a los trabajadores sexuales y defiende su derecho de autodeterminación sexual mediante la llamada «prohibición de órdenes». Esta establece que los responsables de los negocios no pueden prescribir a los trabajadores cómo y en qué medida proporcionar sus servicios sexuales, sino que esto lo determinarán en exclusiva los trabajadores sexuales y sus clientes. En consecuencia, los trabajadores sexuales y sus clientes también pueden acordar los precios. No pueden limitarse los derechos personales de los trabajadores sexuales. Asimismo, no se les puede obligar a trabajar desnudos ni retirarles sus documentos identificativos.

Restricción de la autoridad (Eingeschränktes Weisungsrecht)

 

Los responsables de negocios de prostitución pueden establecer en el contrato laboral cuándo y dónde deben ejercer su actividad los trabajadores sexuales. También pueden, por ejemplo, fijar normas sobre el uso de las estancias. Sin embargo, no pueden prescribir a los trabajadores sexuales a quién proporcionar sus servicios ni cómo hacerlo. Esto se denomina «restricción de la autoridad».

Además, los trabajadores sexuales tienen siempre el derecho de rechazar o interrumpir un servicio sexual, aunque este se hubiera acordado previamente. Si no se presta, el cliente no podrá exigirlo pero tampoco deberá abonarlo.